Balada de un barco sin rumbo

¿Qué coño estoy haciendo, que me pasa? Sí, estas preguntas me las cuestiono cada día y desbordan mi mente a cada momento, cada cosa que observo. Apenas encuentro paz ante la tortura pero me dejo llevar, sigo una cinta transportadora que me lleva a ningún lugar, totalmente a la deriva. Este barco hace tiempo que no tiene capitán ni quien lo gobierne o dirija; se exactamente qué cosas hacer. Sí, lo sé, y me las repito cada día, para cualquiera sería algo fácil o tal vez algo a lo que aferrarse, yo simplemente repito lo mismo día tras día…

¿Qué coño hago? Suena grosero, directo, pero es así, tacharme de mal hablado qué más da; veo frases insulsas, fotos fotocopiadas, en las que cambian las frases, los colores, los lugares, pero todas son iguales; el mismo contenido vacío, con la lucha de conseguir una fama efímera y una alegría más estéril todavía; ideas copiadas, robadas, con un sello de autenticación estafada, robos de corazones, luchas por poseer lo que no es propiedad de nadie salvo de uno mismo, cadenas invisibles y cuerdas que atan en corto como si fuesen perros. Historias aburridas y deseos soterrados, saltando a la palestra ante cualquier oferta intentando ganarse un puesto en un podio carcomido. Envidias, celos, ocultos en las sombras tras una sonrisa pervertida.

¿Qué coño hago? Sabiendo lo que valgo, aquí sigo mirando, cada segundo se clava en mi pupila y me aborrezco, me lastimo, me hago cortes en las venas próximo al suicidio, al de mi mente, mi espíritu…  Descomposición de lo mundano, y sí, busco ¿pero el que? He visto la realidad tras el manto de las mentiras, la vida me ha abofeteado con sus garras, despertándome del letargo, pero lo he rechazado y he preferido dormir, seguir viendo cómo se desmorona la vida, rasgando el espejo de los sueños, reflejando en un crisol de imágenes lo que pudo ser y no fue, lo que quise que fuese y jamás será, las decisiones equivocadas, los años dando tumbos, y… ¿Qué hago? Tal vez te lo estés preguntando…

Por eso me alejo, sin que nadie se dé cuenta, todos están demasiado obsesionados mirando a otro lado, a sus vidas ficticias, a creer sus propios engaños y creer que son verdad para los oídos extraviados…

Hace tiempo que mis ojos vieron, mis oídos escucharon y mi corazón, se rompió en mil pedazos, hace tiempo que caí en el olvido, que no interesan mis vestigios, mis ideas, mis esquemas…

Tal vez no me importe, y sí ¿Qué coño hago? Sin reaccionar ante todo, olvidando el futuro y el pasado ¿Quiénes sois, quien soy, que es esto o aquello? ¿Cuándo deje de cuestionarme tantas cosas? Solo encuentro paz cuando dejó de existir, de creer, de esperar, cuando como reza… Solo queda el universo, la oscuridad y sus estrellas.

Tal vez al leer te cuestiones si vale la pena seguir o romper el círculo. Solo sé que vivo en un infinito, un infinito presto a ser partido, un agujero negro que todo lo engulle, que Plutón y Marte hacen caso omiso y que tal vez la luna con su embrujo logre que este barco cambie el rumbo.

Tal vez… Algún día, en algún momento… Tal vez…

 

F.J.Bravo © 2018

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3 pensamientos en “Balada de un barco sin rumbo

    1. Fco. Javier Bravo Autor de la entrada

      Gracias a ti, por haber descubierto una entrada que ni siquiera estaba anunciada… Simplemente estaba. Muchas gracias por tu comentario y sobre todo por leer.

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