Vacaciones en el Mar (ironicus maximus)

El otro día fui al mar, y comprobé que todo lo que creíamos de Espinete es mentira.
Pise un erizo y creerme, no son rosas y son ¡sordos! Porque por mas que le chille, ni se inmuto. Así que salí de entre las rocas con una bota por pie, como pude, llegué a la caseta de la cruz roja.
Me dijeron que en unos 3 días como nuevo; me pusieron un mejunje, me dijeron que el pie en alto y de andar nada.
Así que pase el fin de semana cociéndome en el apartamento y mirando a la playa cubierta de champiñones de colores. Era algo así, como la ventana indiscreta, pero en dolby surround, tecnicolor y psicodélico. Creo que ni los impresionistas tenían tantos colores en la paleta.
Por fin el lunes y con mi pie repuesto, baje a la playa. Ah la playa, arena fina con conchas trituradas, que se te clavan cuando andas. Que mas da que lleves chanclas; se cuelan, lo único seguro para caminar por allí, son botas militares y no estoy del todo seguro que se esté a salvo.
Pasé de buscar sito o colocar la toalla, total ¿para qué? eran las 10 y aquello parecía el metro de Tokio en hora punta; así que allí tire mi toalla, mi camiseta y con las chanclas puestas tire pal agua (intentaba proteger mis pies). Allí estaba en la orilla, con unos mendas jugando a la paleta, 3 pecho lobo con gafas de sol, tensando músculos y mostrando dientes blancos, a ver que pescaban (por un  momento pensé que se lo hacían encima del esfuerzo y la tensión muscular) unas madres mirando el género, mientras los niños se ahogaban de vez en cuando entre las olas y ¡cómo no! Runners.
Dejé las chanclas allí y me metí en el agua, el “Lorenzo” daba fuerte. Ay… el agua del mar, fresquita, cristalina… salada; con sus restos de aceite de barco y crema solar, bolsas flotando y otras cosas, no quiero imaginar que serían (todos sabemos lo que son), sus algas, su fauna, sus olas…
Y como no, a nadar un poquito en cuanto te cubre por la cintura; vas a braza, a perrito o como buenamente puedas, hasta que, algo te roza la pierna, acariciándola suavemente y dejándote su marca de amor… Vamos que te ha picado una medusa, no es que pares de nadar, es que el ardor, la quemazón y el picor, son tan intensos, que para que esperar a la noche para ver las estrellas.
Evidentemente no pidas ayuda, la gente está a otras cosas mas importantes, como discutir por los centímetros cuadrados que le ha quitado el jubilado con el nieto, o en ver a la maciza de turno que se ha sentado al lado. Así que allí vas como un Walking Dead, arrastrando la pierna con un bonito tatuaje rojo en 3D, apretando los dientes y con espuma en la boca. Si la que las olas han logrado ponerte cuando abriste la boca del dolor. Logras salir, tus chanclas emprendieron un viaje lejano mecidas por las aguas, recuerdas el remedio de la abuela, que te orine alguien en la herida.
Sinceramente, ni si hubiese alguien de mi familia cerca le pediría tal cosa; localizas el puesto de la cruz roja, van a decir que si estas abonado; a todos esto te vas rebozando en la arena cual croqueta, el sol y la brisa marina te están secando y la sal se adhiere a tu cuerpo cual lapa; picándote la piel como si tuvieses pulgas, el pelo se te ha quedado acartonado y el sudor solo hace que la tortura vaya en aumento. Tu pierna, bueno, ya es como la de Hulk pero en rojo en vez de verde esmeralda, y cuando llegas te miran la herida como quien mira la puerta de un coche para hacer el parte, te untan otro mejunje y a esperar.
Ya os contaré mas de la semana del mar, chiringuitos, cortes de digestión, langostinos que entraron bien y salieron igual, garrafón nocturno, moradores del desierto, pescadores de postín, coca cola y refrescos varios a 2 pavos a la orilla del mar, masajes orientales mientras tomas el sol y postureo español (que “pa” eso vale la playa) que al final a lo que íbamos antes, no va ni dios, solo los críos.

 

Así que el mar, que grande. Creo que la siguiente semana iré al campo, estará mas vacío seguro, aunque dicen que hay serpientes, espero no encontrarme alguna de “collar”.
Amrith13
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